Cultura basada en el intercambio libre de información, están cambiando las reglas de juego del desarrollo de tecnologías o software, si no que van mas allá, cambiando incluso las reglas de juego entre consumidores y proveedores de contenido.
Tradicionalmente, un grupo de personas
(productores) producían el contenido que el resto (consumidores) “compraba” en
forma de diarios, revistas, programas de radio o TV, etc. Hoy día, con la
aparición de los blogs, una forma muy sencilla de tener un espacio propio en la
red, cualquier “consumidor” de contenidos puede a la vez “productor” de
material que otro puede consumir. Esto da lugar a un nuevo tipo de perfil: el “prosumidor”
(o prosumer, según el término en inglés).
El término no es nuevo: fue creado por Alvin Toffler, y publicado en la maravillosa
obra de los setentas llamada “
Un ejemplo clásico de la labor desinteresada de los prosumers son
las redes de intercambio de archivos entre pares, conocidas como redes “P2P”. Como
resultado de la colaboración desinteresada de estas personas, exentas de las
limitaciones impuestas por las políticas internas de una empresa o de un
estado, se desarrollan productos en los que el nivel de innovación suele
sobrepasar a los tradicionales.
Desde el punto de vista publicitario, también son una revolución. El “boca en
boca” que se produce en forma natural entre los prosumers es tan o más efectivo
que cualquier campaña publicitaria (cara) que pueda pagar una gran empresa.
¿Quién compraría una cámara digital que tiene un buen anuncio publicitario pero
que en todos los blogs se muestran las malas experiencias que han tenido con
ellas miles de prosumers?![]()
La forma de identificar a un “prosumidor” de un internauta común y corriente es
muy simple. Un prosumer seguramente será experimentador, gustará de las
innovaciones, comentará con otros sus experiencias con productos y servicios,
difícilmente confiará ciegamente en lo que lea en un medio, y se mostrará
interesado tanto por el presente como por el futuro, a la vez que forman parte
de la cultura.
Los prosumers crean su propio estilo de vida, sin necesidad de seguir a un
gurú. Detestan los estereotipos. A pesar de estar atentos a los bajos precios
de algunos productos, no dudan en pagar algo más si su compra incluye calidad y
servicio. En general, tienen una alta autoestima, y se preocupan por su salud.
No son esclavos de las marcas, y gustan de hacer cosas por sí mismos.
Esta tendencia puede producir un cambio importante en la sociedad,
transformándola en algo muy diferente a lo que conocemos. La tecnología,
brindándonos acceso a los datos (léase Internet) de forma prácticamente
gratuita y la transformación de prácticamente cada internauta en un prosumer
(mediante blogs, intercambios P2P, etc.) puede, por ejemplo, llevar a un
candidato político al poder, o por el contrario, encargarse de sacar a un
funcionario de su puesto. Esto era algo que solo estaba al alcance de los
multimedios más importantes y poderosos.
Quizás habría que estar más atento al cambio cultural que se está produciendo,
de manera que no nos tome por sorpresa. Es muy probable estás leyendo este
artículo en un ordenador conectado a Internet, y seguramente, quizás de forma
inconsciente, eres un tú mismo un prosumer. Ahora que lo sabes, estate atento:
el cambio está a la vuelta de la esquina.











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